martes, 2 de octubre de 2012
Managing Conduct Risk
jueves, 2 de agosto de 2012
Shaping and Developing a Risk Culture
- Tono de la alta dirección
-
¿Ha establecido la alta dirección directrices claras para la gestión de riesgos?
- ¿Han proporcionado los líderes de la organización un modelo de comportamiento ante la gestión de riesgos y propiciado discusiones activas respecto a la tolerancia al riesgo?
- ¿Cómo son de consistentes los mensajes a lo largo del tiempo?
- ¿Está comprometida la alta dirección en transmitir de manera rápida a través de la organización la información de gestión relativa a riesgos?
- ¿Existe una comunicación abierta y honesta en la comunicación de
las incidencias / eventos de riesgos?
Este bloque centra su atención en los siguientes dos grupos de indicadores de riesgo:
- ¿se ha definido con absoluta claridad las responsabilidades para la gestión de los principales riesgos para la compañía?
- ¿Se han incluido las responsabilidades anteriormente citadas
dentro de las descripciones de los roles y se han establecido los objetivos de
desempeño necesarios?
- ¿Se comunica adecuadamente la información relativa los riesgos, en tiempo y forma, a través de la organización?
- ¿Son compartidas las lecciones aprendidas, tanto positivas como
negativas, derivadas de los eventos de riesgos?
Este bloque centra su atención en dos grupos de indicadores de riesgo; a saber:
- ¿La función de riesgos ha definido las competencias y el alcance de las operaciones? ¿Tiene el apoyo de los líderes de la organización?
- ¿Se han establecido los criterios necesarios para llevar a cabo
revisiones sobre cómo de eficientes son
los riesgos gestionados?
- ¿Se ha establecido una adecuada estructura que de soporte a la alta dirección en la gestión de los riesgos: propietarios de riesgos, colaboradores, risk champions, etc.?
- ¿Se han establecido programas de formación adecuados para
expandir la cultura de riesgos dentro de la organización?
Decisiones tomadas basadas en riesgos
- ¿Salen los líderes de la organización a la búsqueda de la información sobre riesgos necesaria para la toma de decisiones?
- ¿Es entendida suficientemente y comunicada la capacidad de la
entidad para asumir riesgos?
- ¿Ofrece la alta dirección un apoyo adecuado a las personas que de manera efectiva buscan entender y gestionar los riesgos?
- ¿Se reconoce esta actitud dentro del proceso establecido para la gestión del desempeño?
sábado, 2 de junio de 2012
Key Risk Indicators – Sound Practice Guidance
jueves, 2 de febrero de 2012
KRIs: the forgotten input
Título: KRIs: the forgotten input
Fecha: Diciembre 2011
Autor: Marcelo Cruz
El autor afirma que los gestores de riesgo operacional podrían incrementar su valor dentro de las compañías de seguros si fueran capaces de establecer un vínculo de relación entre los indicadores de riesgo y los niveles de capital necesarios.
Comienza recordando que, tal y como establece el Nuevo Acuerdo deCapital de Basilea (conocido como Basilea II), los cuatro inputs para el cálculo del capital económico son:
· Datos internos
· Datos externos
· Análisis de escenarios
· Entorno de negocio y ambiente de control interno (donde se integrarían los indicadores de riesgos)
Todos estos inputs han sido analizados por los diferentes autores. Sin embargo, es el referente al entorno de negocio y ambiente de control interno el que resulta menos analizado por la doctrina.
En la práctica de las entidades aseguradoras, es habitual que se analice el entorno de negocio y el ambiente de control interno a través de las autoevaluaciones de riesgos y controles. Estas autoevaluaciones suponen valoraciones subjetivas sobre los procesos de negocio de la entidad.
Pero, el elemento de los indicadores de riesgos, con mucha frecuencia, queda fuera del marco de gestión de las entidades. Sólo unas pocas llegan a utilizar los resultados de este proceso como un mecanismo de ajuste ex post de los niveles de capital necesarios.
Es por ello, que Marcelo Cruz considera que en la actualidad la comunidad de riesgo operacional está desaprovechando una importante herramienta cuyo empleo en la modelización del riesgo operacional podría convertirse en un elemento clave en dicho proceso de modelización.
En este sentido, la mayoría de los modelos actuales están contemplando los inputs derivados de las pérdidas del pasado, sean estos datos internos o externos, y de escenarios. El handicap de este enfoque es que el output del modelo, es decir, el dato del VaR (Value at Risk), no es percibido como útil por la unidad de negocio que lo recibe. Esta percepción encuentra su justificación en la inexistencia de un vínculo real entre el trabajo llevado a cabo para reducir el riesgo operacional, a través de la mejora de los controles, y la calidad de dichas operaciones. De tal forma esto es así, que se produce la percepción de que el riesgo operacional sólo sirve para cumplir con los requerimientos legales.
Esta es la diferencia, comenta el autor, entre los modelos de riesgo de mercado y de crédito. Así, por ejemplo, en el riesgo de mercado, si una exposición a un determinado instrumento o mercado se considera superior a la deseada, los traders establecerán coberturas del riesgo o simplemente lo reducirán vendiendo el activo. Es decir, los modelos de mercado o crédito ayudan a que la gestión del riesgo sea parte del día a día del negocio. Sin embargo, esto no ocurre con el riesgo operacional, donde actualmente los modelos de riesgo operacional, basados en las pérdidas y en escenarios, no son capaces de ofrecer esta ayuda.
Marcelo Cruz considera que resulta explicado de manera más adecuada el riesgo operacional no en vez de en función de las pérdidas pasadas y de los juicios de opinión de expertos sino en función del entorno de control en la unidad de negocio.
En este sentido, si el entorno de control se deteriorase, el capital por riesgo operacional se incrementaría; y viceversa.
Así que si se llegase a incorporar los indicadores de riesgo dentro de la modelización del riesgo operacional, dichos modelos resultarían más útiles para los directivos, tal y como ocurre con los modelos del riesgo de crédito y de mercado.
El desarrollo de un conjunto comprehensivo de indicadores de riesgo es un esfuerzo significativo para las compañías. De manera ideal, para asegurar la robustez y la eficiencia de los indicadores de riesgo, estos deberían ser obtenidos directamente de los sistemas operativos y de contabilidad de las entidades. Sin embargo, el proceso de diseño de un indicador de riesgo, definiendo los inputs necesarios dentro del sistema, y la aprobación de un sistema de alimentación de la información de manera automatizada puede consumir semanas o meses, dependiendo de la complejidad y tamaño de la organización.
Por eso, encontrar la correlación que existe entre los indicadores de riesgo y las pérdidas de la compañía, y su incorporación al modelo de riesgo operacional, puede dar paso a un cambio en la forma de entender la gestión del riesgo operacional. Dentro de este marco, la comunidad de riesgo operacional podría empezar a hacer lo que los gestores de los riesgos de mercado o crédito ya están haciendo: participar en la toma de decisiones del día a día.
lunes, 2 de enero de 2012
Key Risk Indicators and Risk Appetite
Título: “Key Risk Indicators and Risk Appetite”
Fecha: 2010
Autor: Association des Trésories d’Entreprise à Luxembourg
Los participantes en el workshop de la ATEL (Association des Trésories d’Entreprise à Luxembourg) plantearon la siguiente clasificación de indicadores clave de riesgo:
1. Indicadores actuales (también llamados casuales), que son aquellos que hace un segumiento de las pérdidas operacionales que han tenido lugar.
2. Indicadores de tendencia (también llamados causales), que son aquellos que detectan la causa última de los eventos de riesgo; estos indicadores están establecidos como señales o sistemas de alarma antes de que ocurra el evento de riesgo.
3. Indicadores de la efectividad del control (también conocidos como indicadores clave de control), que reflejan eficacia operativa de los controles.
4. Indicadores de volumen (también llamados indicadores de riesgo inherente) y que proporcionan una medida de la actividad donde el riego inherente es identificado.
El documento final del workshop proporcionó un ejemplo ilustrativo de cómo los cuatro indicadores clave de riesgo aplicaban en una situación potencial de pandemia al absentismo laboral en general o en particular del personal clave.
Indicadores actuales/casuales
Los indicadores actuales o casuales son aquellos integrados por una multitud de métricas ampliamente usadas en los departamentos de recursos humanos (p.e. el ratio de número de días perdidos por absentismo dividió entre el total de días previstos de trabajo).
El departamento de recursos humanos cuanto tiene noticias de una situación de absentismo monitoriza los cambios y tendencias que se producen, reportando a la Dirección cuando corresponda.
Por otro lado, el departamento de recursos humanos adoptará medidas tales como contactar con aquellos empleado que superen el absentismo considerado como normal dentro de la compañía o bien, contactando con los responsables de las unidades de negocio correspondientes cuando la tendencia está fuera de la tolerancia admisible.
Las consecuencias de una situación de absentismo van desde la impacto a nivel organizativo de las actividades hasta el impacto económico en caso de que proceda compensaciones laborales por pagos de seguros médicos.
Indicadores de tendencia/causales
Existe una amplia variedad de indicadores de tendencia o causales en caso de absentismo. Algunos de ellos pueden ser los siguientes:
1. Las condiciones de salud general de los empleados, edad, estilos de vida, sexo o preexistencias. Estos factores con carácter general no pueden ser mitigados; sin embargo, si se emplean bases de datos externas y comparativas sectoriales se puede observar cuáles son los datos razonablemente esperados. Esta información será empleada en la determinación de las primas de seguros.
2. Si el departamento de recursos humanos observa que el absentismo es significativamente superior a los que los datos demográficos pudieran arrojar, se deberá plantear si existen factores específicos dentro de la compañía, tales como condiciones laborales inadecuadas o insatisfacción de los empleados, que pudieran estar influyendo en los resultados de absentismo laboral.
Si este fuera el caso, se podrían establecer indicadores sobre los potenciales factores de riesgo: diferente evaluación de los riesgos laborales (p.e. en los que afectasen a lo referente a la ergonomía o sanitario); encuestas de clima laboral.
Este tipo de indicadores serán tanto más adecuados cuanto se cumplan las siguientes condiciones:
a) Existencia de una lógica clara y objetiva a la hora de seleccionar dichos indicadores.
b) Su interdependencia está contrastada con los datos disponibles.
c) Los datos están disponibles con la suficiente anterioridad para poder predecir de manera efectiva un evento.
d) Existe una clara relación con el impacto en el riesgo analizado y son empleados de manera razonable, evitando la conocida parálisis por análisis.
Indicadores de la efectividad del control/indicadores clave de control
El objetivo de los indicadores clave de control es asegurar que se produce una respuesta adecuada en caso de que se detecte una situación de riesgo a través de los indicadores actuales/casuales o indicadores de tendencia/causales.
Por ejemplo, si en el análisis de la situación de hecho se hubiera detectado que se produce una relación directa entre el incremento de absentismo laboral y el tiempo transcurrido desde la última revisión del sistema de aire acondicionado, el indicador de control podría consistir en asegurar un reemplazo periódico de dichos filtros del aire en la oficina. No obstante, dado que las causas no suelen ser únicas, para tener la certeza de que no se está dejando de lado sin considerar otros factores, se podrían llevar a cabo entrevistas con los empleados de las áreas afectadas.
Algunos principios básicos para la creación de indicadores clave de control quedan reflejados en los siguientes puntos:
1. Proporcionalidad en el coste de los controles respecto a las consecuencias derivadas de la materialización del riesgo inherente.
2. La selección de indicadores clave de control debe ser un reflejo de la variedad de causas que pueden producir el riesgo, teniendo en cuenta aquellas causas que no tienen entre sí una relación directa.
3. Las dimensiones o atributos de los controles, tanto cuantitativos como cualitativos, deberán ser determinados de la manera más óptima posible. Además deberán ser revisados periódicamente. Esta optimización de las dimensiones de los controles pueden ir desde técnicas basadas en la intuición/autoevaluación hasta otras más sofisticadas.
Indicadores de volumen/indicadores de riesgo inherente
Los indicadores de volumen son empleados para valorar la efectividad y adecuación de los controles conforme las actividades de la compañía o sus niveles de actividad cambian.
En el caso del departamento de recursos humanos resulta obvio señalar que a mayor número de empleados, mayor número de situaciones de riesgo se pueden producir. Aunque esto debe ser tomado con ciertas matizaciones. Por ejemplo, cuando una compañía amplia sus contrataciones laborales, es probable que el riesgo de una situación en la cual todo un departamento quede paralizado por absentismo se vea disminuido.
Por último subrayar que a la hora de definir el apetito de riesgo, los indicadores en su conjunto serán una fuente de gran utilidad.
viernes, 2 de septiembre de 2011
ORSA: Developing & Implementing an Own Risk & Solvency Assessment
Fuente: Conferencia en el Institute of Risk Management (Londres)
Título: ORSA: Developing & Implementing an Own Risk & Solvency Assessment
Fecha: marzo 2011
Autor: Robert Murray
La fecha para la entrada en vigor de la normativa de Solvencia II está acercándose y eso hace que muchas compañías estén cada vez más preocupadas por requerimientos necesarios para cumplir con dicha normativa. Uno de los elementos clave de este nuevo régimen es el denominado ORSA (Own Risk and Solvency Assessment).
El principal objetivo del conferenciante es ayudar a comprender mejor el proceso ORSA y sugerir algunos aspectos prácticos útiles sobre el mismo.
¿Qué es el ORSA?
El ORSA es definido por el Issues Paper de mayo de 2008 del CEIOPS (actualmente EIOPA) como el conjunto de procesos y procedimientos empleados:
· Para identificar, medir, vigilar, gestionar y notificar los riesgos, sean a corto, medio o largo plazo a los que esté o pueda estar expuesta una compañía; y
· Para determinar los fondos propios necesarios para asegurar que las necesidades de solvencia de la compañía que debe cumplir en todo momento.
La Directiva de Solvencia II establece que la evaluación interna de los riesgos y de la solvencia (ORSA en adelante) comprenderá, como mínimo:
1. Las necesidades globales de solvencia teniendo en cuenta el perfil de riesgo específico, los límites de tolerancia de riesgo aprobados y la estrategia comercial de la empresa;
2. El cumplimiento continuo de los requisitos de capital para las provisiones técnicas y para el capital de solvencia;
3. La medida en que el perfil de riesgo de la empresa se aparta de las hipótesis en que se basa el capital de solvencia obligatorio calculado mediante la fórmula estándar o mediante su modelo interno completo o parcial.
Asimismo señala que el ORSA formará parte integrante de la estrategia comercial y se tendrá en cuenta de forma continua en las decisiones estratégicas de la empresa.
En cuanto a la periodicidad de la evaluación se indicad quelas compañías realizarán el ORSA anualmente o inmediatamente después de cualquier cambio significativo de su perfil de riesgo.
En cualquier caso, señala el autor que lo importante es no olvidar que el ORSA no es un ejercicio práctico aislado o un reporte formal anual, sino que es una parte fundamental del sistema de gestión de riesgos de las compañías.
Este proceso forma parte del proceso de revisión llevado a cabo por los supervisores a quienes se deberá informar de los resultados de cada evaluación interna de los riesgos y de la solvencia. El mencionado Issues Paper del CEIOPS (actualmente EIOPA) anteriormente citado, indica además que si las autoridades supervisoras descubriesen un hecho que debiera haber sido señalado en el ORSA, no sólo deberían adoptar las medidas necesarias para subsanar las deficiencias sino que deberán valorar las razones de por qué dicho hecho no fue identificado por la compañía.
Finalmente, se debe tener en cuenta que cuando una compañía aplique un modelo interno, el ORSA deberá incluir además un análisis de las diferentes hipótesis y resultados obtenidos entre el modelo de SCR y el modelo estándar.
Un elemento clave a la hora de llevar a cabo el ORSA por las compañías es que dicha evaluación debe ser proporcional a la naturaleza, el volumen y la complejidad de las actividades comerciales de la compañía. Además, la Directiva quiere dejar claro y resalta que el ORSA no establece per se nuevos requerimientos de capital.
El CEIOPS (actualmente EIOPA) establece en su Issues Paper con relación al ORSA cinco principios que deben ser observados:
1. El ORSA es responsabilidad de la compañía y debe ser revisado periódicamente y aprobado por el órgano de administración o gestión de la compañía.
2. El ORSA debe abarcar todos los riesgos de la compañía que puedan tener un impacto en la capacidad de la compañía para alcanzar sus obligaciones con los tomadores.
3. El ORSA debe estar basado en un proceso adecuado de medida y evaluación, y formar parte integral de la estructura de gestión y toma de decisiones de la compañía.
4. El ORSA debe mirar hacia delante, teniendo en cuenta los planes de negocio y proyecciones de la compañía.
5. Tanto el proceso del ORSA como el informe correspondiente deben estar debidamente documentados así como justificada su trazabilidad y la independencia en su evaluación.
En los comentarios del Groupe Consultatif al Issues Paper del CEIOPS (actualmente EIOPA), se señala que un proceso lógico a la hora de abordar el ORSA debería ser el de desarrollar con los cinco principios arriba referidos a la luz del principio de proporcionalidad. Es decir, que la clave es entender que sería un error tener diferentes principios en función de si se trata de pequeñas, medianas o grandes empresas. Más bien, lo correcto sería que todas ellas emplearan los mismos principios y que fuera el principio de proporcionalidad el que pusiera el acento en los diferentes aspectos de las compañías en función la naturaleza, el volumen y la complejidad de las actividades comerciales de la compañía
¿Quien es el responsable del proceso ORSA?
La Directiva del Solvencia II requiere tanto una función de gestión de riesgos como una función actuarial.
En este sentido, se indica que las compañías deben disponer de una función de gestión de riesgos que se estructurede tal forma que se facilite la aplicación del sistema de gestión de riesgos. Dicho sistema de gestión de riesgos comprende las estrategias, los procesos y los procedimientos de información necesarios para identificar, medir, vigilar, gestionar y notificar de forma continua los riesgos a los que, a nivel individual y agregado, estén o puedan estar expuestas las compañías, así como sus interdependencias.
En cuanto a la función actuarial, la Directiva indica que junto a las funciones referentes a las provisiones técnicas, pronunciarse sobre la política general de suscripción y sobre la adecuación de los acuerdos de reaseguro, también deberá contribuir a la aplicación efectiva del sistema de gestión de riesgos, en particular en lo que respecta a la modelización del riesgo en que se basa el cálculo de los requisitos del SCR y al ORSA.
Lo anterior lleva a la conclusión de que la Directiva entiende el ORSA como parte del sistema de gestión de riesgos.
El CEIOPS (actualmente EIOPA) establece en su Issues Paper que a pesar de que la ejecución del ORSA pueda ser subcontratada, la responsabilidad descansará en todo caso en el órgano de administración o gestión de la compañía.
Además se requiere que el órgano de administración o gestión de la compañía deberá asegurarse de que se lleve a cabo una revisión del proceso de ORSA por personas que no han tenido una responsabilidad dentro de dicho proceso, de forma que se mantenga una independencia a la hora de llevar a cabo la revisión. Esta revisión podrá ser llevada a cabo tanto por auditores internos como externos, o por cualquier otra función interna o externa que resulte ser independiente en su labor de revisión.
El papel de los actuarios en relación al ORSA
Finalmente resaltar que la Directiva señala en relación a la función actuarial que ésta debe contribuir a la aplicación efectiva del sistema de gestión de riesgos. Con esto se quiere subrayar que el ORSA conlleva un alto grado de valoración cuantitativa para el cual los actuarios están especialmente cualificados.
En puridad, no se exige en ningún momento la existencia de los “actuarios”, en el sentido de los profesionales pertenecientes al Colegio de Actuarios. Sin embargo, el término “actuarial” es profusamente utilizado a lo largo de la Directiva.
A pesar de lo indicado en el párrafo anterior, es obvio que existe una adecuación perfecta ente la “función actuarial” y los “actuarios”. En ocasiones, esto será debido a que las tareas son esencialmente actuariales o, en otros casos, debido a que en determinadas áreas la formación y experiencia actuarial resulta muy útil para entender y tener una visión holística de los riesgos.
En cuanto a lo referente al ORSA, a pesar de que quede determinado como un proceso dentro del ámbito de la gestión de riesgos, la Directiva señala el papel clave de la función actuarial en este proceso. En la práctica, esto va a suponer que un parte importante del ORSA será llevada a cabo por la función actuarial.
martes, 2 de agosto de 2011
Operational Risk - Scenario Analysis
El presente resumen del artículo va a comentar los puntos abordados por el autor y las conclusiones a las que el mismo llega. Sin embargo, nuestro interés se va a centrar sobretodo en el apartado referido al análisis de escenarios.
El artículo presenta un estudio empírico llevado a cabo empleando datos de una institución financiera europea. A través de dicho estudio se presentarán conclusiones en relación a las siguientes dos cuestiones:
· En primer lugar, la idoneidad de las estimaciones de capital basadas en eventos de perdida históricos. Para ello, analizará diferentes métodos estadísticos posibles;
· En segundo lugar, la medición del impacto de potenciales eventos extremos de riesgo operacional y la posibilidad de su inclusión a la muestra de datos de pérdida ya existentes en la base de datos.
En cuanto a la primera cuestión, el autor concluye que la utilización de la teoría del Extreme Value Theory (EVT) como método estadístico para modelar los datos de riesgo operacional no es tan adecuada como lo resulta la distribución hiperbólica generalizada.
Alcance
El hilo conductor inicial del autor consiste en acotar adecuadamente los conceptos que van a ser analizados a través del artículo, a saber: riesgo operacional, capital regulatorio y capital económico.
A continuación, diferencia entre dos conceptos relacionados pero no idénticos: capital regulatorio y capital económico. Esta diferenciación es muy importante a la hora de modelar correctamente el riesgo operacional.
1. Basic Indicator Approach (BIA),
2. Standarized Approach (SA) y
3. Advanced Measuremten Approach (AMA).
· Loss Distribution Approach (LDA)
· Stress-testing /Análisis de escenarios
· Autoevaluaciones de riesgos y controles
· Indicadores de riesgo
Existen fundamentalmente dos maneras de desarrollar los modelos de riesgo operacional:
· Enfoque Top-down: cuantifica el riesgo operacional sin intentar identificar los eventos concretos o las causas de las pérdidas. Pertenecen a este grupo los modelos de indicadores de riesgo y los de análisis de escenarios.
· Enfoque Bottom-up: cuantifica el riesgo operacional a través de los eventos concretos identificados en la empresa. Pertenecen a este grupo los modelos de tipo actuarial, donde adquieren especial importancia las distribuciones de frecuencia y severidad que modelan los datos disponibles en las bases de pérdidas operacionales.
Dentro del enfoque Bottom-up, se encuentra la mencionada EVT. Esta teoría es una rama de la estadística que se enfoca en el estudio de los eventos poco frecuentes que están situados en la cola de una distribución de probabilidad concreta. Existen diversas técnicas para la EVT (por ejemplo, el método Block Maxima o el método Peak Over Threshold).
Stress-test y análisis de escenarios
Un importante hecho a considerar a lo hora de adoptar un enfoque Bottom-up es la necesidad de disponer de una base de datos suficientemente amplia. Sin embargo, esta necesidad choca con la realidad imperante en muchas entidades donde la escasez de datos históricos de riesgo operacional disponibles es manifiesta.
· Aquellos que emplean datos históricos (por ejemplo, los ataques terroristas del 11-S en Nueva York, las operaciones de trading llevadas a cabo en Societé Generalé)
· Aquellos que emplean escenarios hipotéticos, de posibles eventos de riesgo que no han tenido lugar todavía, pero que pudieran darse.
1. Listado de los escenarios posibles dentro de una categoría de riesgo operacional determinada.
1. Definición de un escenario
2. Determinación de la frecuencia
3. Valoración de la severidad
4. Impacto del escenario
5. Seguro de cobertura


Gestión



