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jueves, 2 de abril de 2015

Operational Risk associated with the strategy implementation

Fuente: De Gruyter, Management, Vol. 18, nº 2
Título:  Operational Risk associated with the strategy implementation
Fecha: 2014
Autor: J. Radomska


La gestión estratégica es un conjunto de decisiones y acciones relativas a la estrategia. Dicho proceso de gestión estratégica consiste en:
·         Establecimiento de una estrategia: consiste en establecer objetivos a largo plazo.
·         Desarrollo de una estrategia: consiste en la selección de las opciones más óptimas y en la toma de decisiones.
·         Implantación de una estrategia: consiste en adoptar las acciones que aseguren que las decisiones son llevadas a cabo de manera adecuada y efectiva.

Cada uno de estos pasos van acompañados de varios tipos de riesgos, incluidos los operacionales.

En este contexto, el riesgo operacional está asociado con la materialización de las amenazas en la implantación de los objetivos estratégicos.

El riesgo operacional adopta dos perspectivas:
·         Perspectiva interna: relacionado con el desarrollo del proceso de gestión estratégica en el contexto de todas sus etapas individualmente consideradas.
·         Perspectiva externa: cubriendo los aspectos asociados con la implantación de la estrategia y, por tanto, determinada por el entorno y las turbulencias que en él tienen lugar.

Pero el análisis y valoración de la tipología de riesgos que afectan a las diferentes etapas del proceso de gestión estratégica no es idéntica. La identificación, análisis y valoración de los riesgos en del establecimiento y desarrollo de la estrategia es bueno, pero el interés decae durante la etapa de la implantación.

La autora ha calculado la correlación tau-b de Kendall, es decir, la relación existente entre los elementos del riesgo operacional y la efectividad en la implantación de la estrategia.

De acuerdo con este estudio, en relación al factor externo y las personas, hay una correlación negativa, lo que significa que la efectividad de la implantación de la estrategia decrece al tiempo que la resistencia de los empleados se incrementa así como de la velocidad de los cambios derivados de la modificación frecuente de la estrategia implementada.

Por el contrario, existe una correlación positiva en el cado de los procesos internos y los sistemas. Por ello, la introducción de procesos para medir periódicamente el progreso de la implantación y la construcción de sistemas de supervisión mediante la designación de personas, individuales o grupos, responsables de la coordinación del proceso de implantación de la estrategia, da como resultado un incremento en la efectividad de la implantación de la misma y en una reducción del nivel de los riesgos asociados.


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Source: De Gruyter, Management, Vol. 18, nº 2
Title: Operational Risk associated with the strategy implementation
Date: 2014
Author: J. Radomska


Strategic management is a set of decisions and actions relating to a strategy. This strategic management process includes:
·         Establishment of the strategy: consists in establishing the long-term goals.
·         Development of the strategy: consists in the selection of optimal development options and making the decisions and
·         Implementation of the strategy: consists in taking the actions that ensure that decisions are properly and effectively put in place

Each of these steps is accompanied by various types of risk, including operational risk.

In this context, operational risk is associated with the occurrence of threats to the implementation of strategic objectives.

Operational risk takes two perspectives:
·         Internal perspective: related to the course of the strategic management process in the context of its individual stages.
·         External perspective: covering the aspects associated with the strategy implementation and therefore determined also by the environment and the turbulences occurring in it.

Individual stages of the strategic management process are not treated equally when analyzing and assessing various types of risk. The risk identification, analysis and assessment predominate during the work associated with the establishment and development of a strategy, but the interest in the risk drops at the stage of the strategy implementation.

The author has calculated the Kendall’s tau-b correlation; that is to say, the relationship between the aforementioned elements of the operational risk and the effectiveness of the strategy implementation.

According to this study, with respect to the environment and people, this relationship is negative, which means that the effectiveness of the strategy implementation decreases along with an increase in the employee resistance and the speed of changes in the environment forcing frequent modification of the strategy implemented.


In turn, a positive relationship was observed in the case of internal processes and the supervision system. Thus the introduction of the processes for regular measurements of the progress in the implementation work and building an adequate supervision system by appointing a person or a group responsible for coordinating the strategy implementation process result in an increased effectiveness of the strategy implementation and a reduced level of the accompanying risk.

domingo, 3 de febrero de 2013

A framework for integrating reputational risk into the ERM

Fuente: Temple University
Título: A framework for integrating reputational risk into the ERM
Fecha: 2000
Autor: L. Regan
 
A mí eso no me va a ocurrir…
Hoy en día el riesgo reputacional se ha convertido en un serio problema para las aseguradoras; sin embargo, se trata todavía de un riesgo que no es suficientemente entendido ni gestionado.

Los recientes escándalos y demandas de los accionistas, reguladores y otros grupos de interés han propiciado que la gestión del riesgo reputacional se convierta en una fuente de preocupación para un 42% de los directivos y que consideren que es este la segunda amenaza más importante para el negocio.  Sin embargo, esta preocupación contrasta con el dato de que sólo un 33% considera que su compañía está preparada para gestionar el riesgo reputacional.

Podemos destacar cuatro razones que explican esta falta de atención al riesgo reputacional por parte de los directivos:
1.  Las aseguradoras, motivadas por la normativa de Solvencia II, únicamente han prestado atención a la gestión de los riesgos financieros y operacionales.
2.  No existe una definición unívoca de qué se entiende por riesgo reputacional
3.  Los directivos no tienen claro cómo clasificar y medir el riesgo reputacional.
4.  En la mayoría de las aseguradoras no existe una persona responsable de la gestión del riesgo reputacional.

A pesar de que no existe una definición única de riesgo reputacional, se pueden identificar tres elementos dentro de las definiciones:
1.  La reputación es para los grupos de interés una forma de reconocimiento de la compañía.
2.  2. Los grupos de interés hacen valoraciones de la fiabilidad o calidad de la compañía.
3.  3. Una buena reputación es un activo para la compañía.

El riesgo reputacional está a tan sólo 5 pasos

El propósito de este artículo es proponer un proceso en 5 pasos para  integrar la gestión del riesgo reputacional dentro de la gestión global de riesgos de las aseguradoras.

Este proceso no es dinámico sino estático, por lo que debe existir una revisión periódica de los riesgos a los que se enfrenta la aseguradora a lo largo del tiempo.

Paso 1: Definición de la estrategia.

El primer paso es que la aseguradora establezca una estrategia para la gestión del riesgo reputacional para lo cual deberá, al menos, definir los objetivos y establecer las métricas más razonables que permitan medir el riesgo reputacional.

En este punto, no existe un método generalmente aceptado por lo que dichas métricas son variadas (diferencia entre el valor de mercado y valor en libros o valor liquidativo de la empresa, etc.). Hay tener presente que, a estos efectos, no hay necesidad de limitarse a un único modo de calcular el riesgo reputacional sino que, lo verdaderamente importante es seleccionar aquel que más se ajuste a la identidad de la aseguradora y que el proceso posterior de gestión del riesgo reputacional quede ligado al valor de dicha métrica.

Paso 2. Identificación de eventos.

Una vez establecido el contexto para el riesgo reputacional, las compañías de seguros deben de identificar cuál es la exposición al riesgo para lo cual hay que tener presente que el daño reputacional es un efecto indirecto de otros eventos.

El riesgo reputacional puede surgir de las operaciones de la propia compañía, de eventos externos o de las relaciones con terceros. Por ello, es importante al menos contemplar los riesgos procedentes de la propia compañía (p.e. seguridad de la información), del sector (p.e. como consecuencia del comportamiento de actores clave del sector) y del país.

Paso 3. Priorización y valoración de los riesgos.

Una vez desarrollada la lista de eventos posibles, el riesgo reputacional se agrupará en diferentes niveles y los riesgos serán clasificados y priorizados. Esto permitirá gestionar los eventos  de manera más eficiente y priorizarlos de manera que los recursos puedan ser destinados a aquellos eventos que ocasionan mayores amenazas.

La valoración del riesgo reputacional no resulta nada sencillo debido a la propia tipología del riesgo que está poco definida, a la escasa información existente, etc. Por ello, cada compañía, en función de su nivel de madurez, deberá optar por la aquella forma de cuantificar que sea más adecuada. Las opciones van desde una valoración más cualitativa (p.e. mapas de riesgos basados en auto-evaluaciones) a valoraciones sofisticadas (modelo de opciones-call, modelo interbrand, etc.)

Paso 4. Mitigación del riesgo reputacional.

El siguiente paso es investigar las causas de la potencial pérdida reputacional para así poder establecer medidas que reduzcan dicho riesgo.

El daño reputacional se produce, básicamente, porque la valoración que de la aseguradora hacen los grupos de interés cambia en respuesta a la ocurrencia del evento y/o a la habilidad de la compañía para gestionar las consecuencias del evento. Esto supone que el evento sea de conocimiento público y que atraiga su atención.

Una de las maneras más efectivas de reducción del riesgo es a través del establecimiento de planes de acción contingentes para el caso de que los eventos ocurran. Las mejores prácticas del mercado designan a un portavoz para llevar a cabo dichas comunicaciones, tanto internamente dentro de la compañía como a terceros.

Paso 5. Comunicación, seguimiento y actualización del estado del plan de acción.

Finalmente, es importante comunicar el resultado obtenido del proceso a los grupos de interés, incluidos los propios empleados de la aseguradora.  De esta manera, todo la organización es capaz de entender de qué manera está contribuyendo en la gestión de la reputación de la compañía y ayuda a crear una adecuada cultura corporativa.